1. ¿Qué es la preocupación excesiva? 

 

Para bien o para mal, hemos heredado de nuestros antepasados un cerebro con tendencia a la preocupación. Esta característica tuvo gran impacto positivo en nuestros ancestros. Les ayudo a sobrevivir a condiciones duras y a depredadores constantes. La capacidad de estar alerta a las condiciones externas, a las amenazas y a peligros potenciales, les ayudo a sobrevivir y adaptarse con éxito. Sin embargo, hoy en día, esto no es tan útil para nosotros, los humanos modernos. La preocupación excesiva puede arrastrarnos y provocarnos gran sufrimiento emocional. Estas personas se quedan enganchados al “y si ocurre esto” o también al conocido “por si acaso” . Dedican muchas horas del día a predecir posibles catástrofes que puedan ocurrir en el futuro. Les provoca gran malestar y sufrimiento, tanto a ellos mismos como a su entorno: pareja, familia y amigos. 

Estas personas experimentan una preocupación excesiva. Interfiere con el sueño reparador y generalmente se acompaña de síntomas corporales. Éstos pueden ir desde el cansancio y la fatiga, hasta los dolores de cabeza y las náuseas. Conoce el trastorno y aprende a manejarlo. 

2. ¿Es lo mismo que la ansiedad generalizada?

Si, es lo mismo. La preocupación excesiva provoca ansiedad. Es crónica y los individuos experimentan graves preocupaciones y tensiones, a menudo sin motivo. Puede implicar anticipar un desastre, preocuparse excesivamente por la salud, el dinero, la familia o el trabajo. A veces, solo la idea de realizar una tarea concreta puede provocar ansiedad y desesperación.

Estas personas presentan mucha dificultad para desprenderse de sus preocupaciones. Generalmente son conscientes de que gran parte sus preocupaciones son injustificadas. Presentan muchos problemas para relajarse y con frecuencia tienen problemas para dormir. Sus preocupaciones se acompañan de síntomas físicos como temblores, contracciones, tensión muscular, dolores de cabeza, irritabilidad, sudoración, sofocos y sensación de mareo o falta de aliento. También tienden a sentirse cansados. Presentan problemas para concentrarse. Si se mantiene en el tiempo puede acabar desencadenando una depresión.

Cuando el nivel de preocupaciones es leve o moderado, estas personas pueden funcionar con normalidad. Si el nivel de preocupación es excesivo, mantenido en el tiempo y provoca interferencias en la vida diaria de la persona, es el momento de solicitar ayuda profesional psicológica.

Se encuentran diferencias de género. Es mas habitual en mujeres que en hombres.  Se desarrolla gradualmente y puede comenzar en cualquier momento del ciclo vital. Habitualmente se desarrolla entre la infancia y la mediana edad.

3. Síntomas preocupación excesiva

 

Se caracteriza por preocupaciones excesivas, tensión muscular, irritabilidad, dificultad para concentrarse y dificultades en el sueño. 

síntomas preocupación excesiva

síntomas preocupación excesiva

 

 

4. Origen de la preocupación excesiva

 

Este tipo de problemas son complejos y resultan de una combinación de factores genéticos, de conducta, de desarrollo y otros.

Usando tecnologías de imágenes cerebrales y técnicas neuroquímicas, se ha descubierto una red de estructuras responsables de las emociones que están presentes en este tipo de trastornos. Gran parte de la investigación se centra en la amígdala. Se trata de una estructura cerebral en forma de almendra ubicada en lo profundo del cerebro. Se cree que la amígdala sirve como un centro de comunicaciones entre las partes del cerebro que procesan las señales sensoriales entrantes y las partes que las interpretan. Puede indicar que existe una amenaza, lo que desencadena una respuesta de miedo y/o ansiedad.

Los estudios con gemelos y familias sugieren que la genética también desempeñan un papel en el origen de los trastornos de ansiedad. Sin embargo, la experiencia también juega un papel importante. Las adversidades infantiles y la sobreprotección de los padres se han asociado con el desarrollo posterior del trastorno de ansiedad, como la preocupación excesiva. Sin embargo, no se han identificado factores ambientales específicos o predictivos de la ansiedad. Actualmente se está tratando de aprender cómo interactúa la genética y la experiencia en cada uno de los trastornos de ansiedad. Esta información ayudará a obtener pistas sobre la prevención y el tratamiento a aplicar. 

5. Tratamiento de la preocupación excesiva

 

El tratamiento farmacológico y la psicoterapia son los tratamientos recomendados. La elección de uno u otro, o ambos, depende del grado del problema. La evaluación del punto de partida es fundamental. Antes de que comience el tratamiento, el profesional debe realizar una evaluación diagnóstica cuidadosa para determinar la gravedad del problema.  Los trastornos de ansiedad no son todos tratados de la misma manera. Es importante determinar el problema específico antes de iniciar un tratamiento psicológico. 

5.1 Antidepresivos

Se ha encontrado que varios medicamentos que fueron aprobados originalmente para tratar la depresión son efectivos para los trastornos de ansiedad. Estos deben tomarse durante varias semanas antes de que los síntomas empiecen a desaparecer. Es importante no desanimarse y realizar el tratamiento como lo ha pautado el profesional sanitario. Tener paciencia para que el tratamiento farmacológico comience a hacer efecto. 

Algunos de los antidepresivos más utilizados son lo llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS. Estos medicamentos actúan sobre un mensajero químico en el cerebro llamado serotonina. 

5.2 Ansiolíticos contra la ansiedad

Las benzodiacepinas alivian y mejoran los síntomas rápidamente y tienen pocos efectos secundarios. En ocasiones, pueden provocar somnolencia. Las personas pueden desarrollar tolerancia hacia ellos. Para evitar continuar aumentando la dosis para obtener el mismo efecto, las benzodiacepinas se recetan por cortos períodos de tiempo, evitando consecuencias adversas. . 

5.3 Psicoterapia – Terapia cognitivo-conductual 

El objetivo de la psicoterapia es aprender a gestionar y manejar las preocupaciones. Conseguir que éstas dejen de interferir en la vida diaria de la persona, reduciendo la ansiedad. 

La terapia cognitiva conductual es muy útil para tratar los trastornos de ansiedad. La parte cognitiva ayuda a las personas a cambiar los patrones de pensamiento que apoyan sus miedos. La parte conductual ayuda a las personas a cambiar la forma en que reaccionan ante las situaciones que provocan miedo y ansiedad.

El mejor enfoque para el tratamiento es aquel que combina la medicación con la psicoterapia.

 

Cargando ...

 

 

Pin It on Pinterest