Afrontamiento positivo de la culpa

Sentir culpa  es algo que sin lugar a dudas todos hemos experimentado alguna vez en nuestras vidas. Es una emoción que se clasifica como un sentimiento desagradable o negativo. La culpa es parte de la vida misma. Pretender no sentirla no solo sería irreal sino también peligroso. La solución se encuentra en aprender a afrontarla de la manera más positiva posible, extrayendo de esta emoción aprendizajes de vida, experiencia personal y crecimiento.

Definición de la culpa

Es una emoción. Su función se encuentra asociada en asumir la responsabilidad por algún acto cometido (u omitido). Esta emoción puede llegar a paralizar a algunas personas. Un individuo puede sentirse culpable por algo que hizo, por algo que no hizo, por algo que pensó, o incluso por no hacer lo suficiente en una situación determinada. Esta emoción, por ejemplo, puede favorecer que una persona se disculpe, repare los hechos ocurridos e incluso mejore las relaciones con los demás.

Qué es la culpa – su lado positivo

Imaginemos por un momento que la culpa no existe. Que sin importar lo negativo de nuestras acciones no nos generan ningún tipo de remordimiento ni culpa.

¿Eso sería bueno para nosotros? Seguramente sin necesidad de mucho pensarlo habrá llegado a la conclusión de que no. Efectivamente la culpa nos ayuda a regular nuestra conducta. A preocuparnos por las consecuencias de nuestros actos.  Tanto con respecto a nosotros mismos como con respecto a los demás.

Si la culpa estuviera totalmente ausente de la naturaleza humana la convivencia en grupos sociales sería mucho más complicada. De hecho uno de los principales indicadores para determinar que una persona presenta un trastorno antisocial o psicopatía es la ausencia absoluta de la emoción de culpa. Sentir la emoción de culpa tiene su lado positivo. Y sentirlo es bastante frecuente.

Qu̩ es la culpa Рsu lado negativo

La culpa es como la sal cuando cocinamos. es necesario utilizarla en la medida justa, ni muy poco ni mucho. Pero al igual que con la sal, la cantidad exacta no será igual para todos ni para todas las situaciones. Es difícil determinar hasta donde nuestros sentimientos de culpa son normales y adecuados. Exactamente igual conocer en qué punto empiezan a ser dañinos y perjudiciales para nuestro bienestar y salud emocional.

La culpa que no me lleva a solucionar sino más bien me mantiene atado al error, es un sentimiento inútil. Es una carga que solo me va a provocar que se haga más pesado avanzar. No reporta ningún beneficio

Una buena manera de empezar el día con energía y propósito es determinar si estamos afrontando situaciones pasadas con sentimiento de culpa o con aprendizajes de las cosas que no han ocurrido como nos hubieran gustado. Para ello,hazte las siguientes preguntas.

  • ¿La culpa me hace avanzar?

  • ¿Me ayuda a enmendar mis errores?

  • ¿que lección he extraído?

  • ¿la culpa me ata?

  • ¿me impide seguir adelante?

  • ¿Me quedo enredado en lo mal que actué ?

  • ¿me inmoviliza?

La culpa bien asumida debe llevar al aprendizaje y al crecimiento personal. A reparar el daño. A decidir que acciones puedo desarrollar para remediar lo que mis actos ocasionaron. Eso es asumir la responsabilidad de lo ocurrido

 

Asume las consecuencias de los hechos

Asume las consecuencias de los hechos

 

 

Afrontamiento positivo y sano de la culpa

Te mostramos algunos tips y consejos para afrontar la culpa de forma adaptativa y sana

1. No niegues ni reprimas tus emociones. Acéptelas.

El primer paso para sanar es reconocer lo que estamos sintiendo. Para neutralizar los efectos negativos de esta emoción es necesario reconocer que la estamos sintiendo. Muchas veces queremos negar nuestros propios sentimientos negativos, pensando que así simplemente van a desaparecer. Solo negando lo que sentimos no dejaremos de sentirlo, debemos reconocer nuestras emociones y ponerles nombre: Siento culpa.

2. Reflexiona de donde viene la culpa.

Una vez que aceptamos lo que estamos sintiendo, reconocemos lo que ha ocurrido. No buscar excusas o justificaciones para convencer o convencernos que lo que ha ocurrido no dependía de nosotros.Si sentimos culpabilidad esta proviene de algún lado y necesitamos descubrir de donde. Será necesario tener una mirada introspectiva. Analizar de donde vienen esta emoción para así poder afrontarlos

3. Asume las consecuencias de los hechos.

La culpa es como una cuenta sin pagar, como una deuda que nos persigue. Para neutralizar sus efectos  hay que reparar el daño. Si puedes remediar en algo lo ocurrido, hazlo. Si solo queda pedir disculpas, pues pídalas. Si lo único posible es no volver a hacerlo, haz el firme compromiso de que no volverá a ocurrir. No se puede cambiar el pasado. La idea se trata de remediar hasta donde sea posible.

4. Abandona las excusas – no te hagas la víctima.

En ocasiones, al sentirnos culpables, utilizamos las excusas para neutralizar la emoción. Estamos buscando la complicidad de los demás para liberarnos de esa sensación de culpa. No te muestres como “víctimas” de la situación. Asume la responsabilidad y no busques excusas. Adopta una actitud positiva ante lo que ha ocurrido.  Por ejemplo, pedir disculpas desmesuradas es una forma de buscar que los demás nos consuelen. Estamos buscando la complicidad de los demás con frases como “en realidad no es solo tu culpa”, “ya no importa”, “no tienes porqué sentirte así”.

5. Pide disculpas de forma empática y sincera: lo siento muchísimo…

Pedir disculpas a menudo se considera una obligación ética, una responsabilidad o simplemente lo que se debe hacer. Pero nos hemos acostumbrado tanto a escuchar y dar disculpas superficiales, que han perdido su naturaleza empática y sincera.  Las verdaderas disculpas, esas que conservan su poder y valor requieren al menos tres cosas: 1) una declaración clara de la acción ofensiva, 2) una expresión de empatía genuina por la persona ofendida, y 3) una comprensión profunda y sincera de lo ocurrido. Sin estos tres componentes, el poder de nuestras disculpas disminuirá y será mucho menos efectiva.

No lo olvides. Si estas sintiendo culpa, deja de cargar con esa mochila. Acepta la emoción. Comprende que te quiere decir y explora que hay dentro de ese sentimiento. Hágase cargo de lo que trae consigo y extraiga aprendizaje.

 

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